lunes, 17 de junio de 2013

Yo autor.


Nací en Lima, mientras mi padre era el embajador de Chile en Perú, soy la mayor de mis dos hermanos, Juan y Francisco. Mi padre era el primo hermano de Salvador Allende, el presidente de Chile entre 1970 y 1973. Soy parte vasca y parte castellana. Mis padres se separaron en 1945, y mi madre retorno a Chile conmigo y mis hermanos donde vivimos hasta 1946. Entre 1953 y 1958, mi familia residió sucesivamente en Bolivia y Beiru. En Bolivia frecuente una escuela estadounidense y en Beirut estudie en un colegio normal privado inglés.  En 1958 retorne a Chile y me reencontré con Miguel Frías, con quien contraje matrimonio en 1962 y un año después, tuve una hija, Paula y en 1966, a Nicolás. Viví en Venezuela desde 1974 hasta 1988. Los viajes constantes que emprendía para promocionar mis libros desgastaron mi matrimonio. Divorciada de mi marido me case con Willie Gordon el 7 de julio de 1988 en San Francisco. He vivido en EE.UU. desde 1988 y en 2003 obtuve la ciudadanía. Desde 1959 hasta 1965 trabaje en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación en Santiago de Chile. Los años siguientes pase largas temporadas en Europa, residí especialmente en Bruselas y en Suiza. A partir de 1967 tome parte en la redacción de la revista Paula, al tiempo que publique una gran cantidad de artículos sobre diversos temas. Posteriormente realicé colaboraciones para la revista infantil Mampato, de la que fui directora suplente entre 1973 y 1974, y publique otros dos cuentos para niños y una colección de artículos titulada Covilice a su troglodita; además trabaje en dos canales de televisión chilenos. En 1973 estrene mi obra el embajador. Ese mismo año, se produjo el golpe de estado encabezado por el general Augusto Pinochet, en el que fallece Salvador Allade. En 1975 me exilie con mi familia en Venezuela, donde permanecí 13 años. Allí trabaje en el diario El Nacional de Caracas y en una escuela hasta 1982, y publique su pieza La casa de los siete espejos. En 1981, cuando mi abuelo tenía 99 años y estaba a las puertas de la muerte, comencé a escribirle una carta que se convertiría en La casa de los espíritus, mi primera novela y mi obra más conocida. Más tarde fue adaptada tanto al cine con el mismo título por Bille August como al teatro. Tres años después publique De amor y de sombra, novela que rápidamente se convirtió en otro gran éxito y que fue llevada al cine en 1994 por Betty Kaplan. En 1988 viaje a Chile para votar al plebiscito de octubre, que perdió Pinochet y que condujo, al año siguiente, a elecciones que ganó la oposición, agrupada en la Concentración. En 1990, con el retorno de la democracia en Chile, fui distinguida con la Orden al Mérito Docente y Cultural Gabriela Mistral por el presidente Patricio Aylwin.  En 1992 muere Paula, mi hija de 28 años, a causa de una porfiria, que la dejo en como en una clínica de Madrid. La dolorosa experiencia la impulsa escribir Paula, libro autobiográfico epistolar publicado en 1994 donde relata cómo fue su niñez y juventud hasta llegar la época del exilio. Dos años después de que saliera esta obra, fundo The Isabel Allende Foundation, en homenaje a mi hija, que había trabajado de voluntaria en comunidades marginales como educadora y psicóloga. He residido en San Rafael, desde 1988 y obtuve la ciudadanía estadounidense en 2003. He sido distinguida en la Academia de Artes y Letras de Estados Unidos y su lema es: “Dejen volar su imaginación y escriban lo necesario”. En mayo de 2007 se me ha hecho entrega del doctor honoris causa por la Universidad de Trento, en “ligue e letteratture moderne euromaericane”. En septiembre de 2010, fui distinguida con el Premio Nacional de Literatura de Chile por  “la excelencia y aporte de mi obra a la literatura, la que ha concitado atención en Chile y en el extranjero, y también ha sido reconocida por múltiples distinciones y ha revalorizado el papel del lector”. La votación como era de esperar por la polémica que le había procedido, no fue unánime. Yo me convertí en la cuarta mujer en recibir el galardón. Al año siguiente recibí el Premio Hans Christian Anderser por mis cualidades narrativas.

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